miércoles, 24 de abril de 2013



Las enfermedades más comunes en México


En nuestro país, México, las enfermedades que nos atacan son en su mayoría causadas por nuestro estilo de vida, consecuente a esto se encuentran infecciones curables en caso de acceso a los servicios básicos de salud y en general.

El Sistema Nacional de Información en Salud informa que la primera causa de muerte entre hombres y mujeres en México es por la diabetes mellitus, desde hace varias décadas, ya que el día a día de nuestra sociedad está regulado por alimentos chatarra, con exceso de grasas y colesterol, algunos de origen sintético, sumado al estilo de vida sedentario que la mayoría tiene.

Resultados arrojados por encuestas nacionales de la Secretaría de Salud, han determinado que las enfermedades más incidentes para las mujeres son la diabetes mellitus y las enfermedades cardiovasculares, que repercuten en muertes (un 27% de las mujeres del país). En el caso de los hombres está la diabetes mellitus, de igual forma las enfermedades cardiovasculares y las del hígado, con una proporción igual del 27% en muertes de hombres en el país.

Analizando los resultados anteriores, podemos notar que tanto como a hombres como a mujeres, la enfermedad que provoca la mayor causa de mortalidad es la diabetes mellitus, la cual en ocasiones resulta ser genética; por lo que es de gran importancia tomar medidas radicales en el cambio del estilo de vida de los mexicanos. Con esto lograríamos reducir las tasas y proporciones de mortalidad al menos en ese aspecto, tomando una vida activa, con buena alimentación y buenos hábitos.

Separando las enfermedades en el país, podemos notar que en la zona del noroeste y península de baja california, las principales enfermedades en ambos sexos es la diabetes y enfermedades cardiovasculares, así como también se destaca el VIH en baja california norte y sur, la tercera causa de muerte es por cirrosis lo que nos demuestra que los hombres tienen hábitos alimenticios inadecuados en este caso, el alto grado de consumo de alcohol. Analizando la zona centro del norte se encontró que la mayor parte de la población masculina en esta área presenta enfermedades cardiovasculares y diabetes, mientras las mujeres padecen diabetes mellitus. En Chihuahua se tiene un índice alto de isquémica del corazón, lo que origina los infartos y anginas de pecho, así como también el cáncer pulmonar. Debido a estos resultados notamos que en esta área de México las personas son fumadoras y consumen mucha grasa también carecen de actividad física, lo que los lleva a estos padecimientos. En la región de la Zona noroeste, el estado de Nuevo León tiene una esperanza de vida superior a la media nacional lo que nos lleva a pensar que es este estado existen personas que llevan un modo y estilo de vida saludable y adecuado a su edad, sin embargo las enfermedades con un índice elevado son las isquémicas del corazón. En la zona occidente, el cáncer de próstata tiene una frecuencia más alta. Y en la zona centro, donde las ciudades son industrializadas coinciden en afecciones para ambos sexos de enfermedades como lo son la diabetes y las cardiovasculares, siendo la mellitus la más común.

De igual manera, las gráficas de ENSANUT (Encuesta Nacional de Salud y Nutrición) nos proporcionan datos sobre el incremento gradual de la diabetes mellitus en los últimos años, así como otras enfermedades que aparecen como repercusión de la diabetes mellitus.



FUENTE: http://mexico.cnn.com/salud/2011/04/07/las-enfermedades-mas-comunes-en-mexico

PARA SABER MAS: http://ensanut.insp.mx/


“Modo y estilo de vida en una comunidad de Quintana Roo”

      Se analizó el vídeo del estilo de vida de la comunidad de Rio Verde, estado de Quintana Roo; en base a el podemos descifrar que las personas que allí habitan tienen condiciones de vida poco optimas, ejemplos de esto es la falta de las lineas de saneamiento básico como lo son servicios de agua potable, drenaje, suministros de desechos sólidos (basura), al igual que el continuo contacto y la exposición al excremento de animales de granja y patio. Estas son unas condiciones insalubres lo cual lleva a tener un estilo de vida condenado a enfermedades gastrointestinales como lo son, la salmonella, diarrea, colitis, gastritis, reflujo, agruras y otros malestares que se pueden prevenir si tomamos en cuenta las medidas de higiene adecuadas; una de las causas de estas manifestaciones es el estatus económico de las familias ya que al no tener un trabajo estable no cuentan con buenas condiciones económicas , lo que los lleva a vivir de ingresos diarios que en algunas ocasiones es insuficiente para el sustento de sus familias; esto no permite que puedan acondicionar sus niveles de vida, incluyendo la higiene y la alimentación llevándolos a hábitos alimenticios poco saludables.

En esta comunidad si se realiza actividad física, que en es un factor determinante para un modo y estilo de vida adecuados, así como también la participación comunitaria, ya que la sociedad influye en un buen estilo de vida. 
A pesar de las carencias que se sufre en esta comunidad ellos demostraron tener lo que en otros lugares falta. Valores éticos, morales y sobre todo felicidad y entusiasmo.

Fuentes Bibliograficas
http://updown.uqroo.mx/uqrooftp/c.php?id=398&code=xy9p 
http://usam.salud.gob.sv/index.php/novedades/noticias/noticias-funcionariosas/601
http://www.planetamexico.com.mx/quintana-roo/estilo+de+vida

miércoles, 13 de marzo de 2013


La Auto-medicación y los medios de comunicación.

Los medios de comunicación juegan un papel decisivo en la auto-medicación y sobre todo en el auto-consumo de los medicamentos, debido a que las característica de oferta que tienes son muy peculiares, cuando en realidad el único quien debería tomar la decisión de que medicamentos consumir debería ser el medico  mas no el consumidor, pero debido a que los médicos prescriben los medicamentos con su preferencia a ciertas marcas y no según productos genéricos, los productores aprovechan y  dirigen sus esfuerzos a determinar esa preferencia, empleando todos los medios de convencimiento posibles en un sistema que no se caracteriza precisamente por regular de manera adecuada, desde el punto de vista social, los asuntos relacionados con la salud y la publicidad. Por otra parte las empresas utilizan masivamente el resorte publicitario en el caso de los productos farmacéuticos de uso común y venta libre, a sabiendas de que la atención de la salud es un campo en el que tienen primera importancia las creencias y los aspectos psicológicos de los pacientes. De ahí que en la industria farmacéutica sean desproporcionadamente importantes los gastos de promoción y publicidad con respecto a los de investigación y desarrollo”1. Esta concepción según la cual los Medios son decisivos en el consumo de medicamentos es compartida por el personal de salud, tanto médica como paramédica, tanto privados como públicos. Este personal suele atribuir este fenómeno básicamente a dos hechos: la falta de educación de la población y justamente la influencia negativa de “los medios de comunicación masivos”.
Según un diario de Perú,” la automedicación  o uso de medicamentos según la propia iniciativa del paciente, por consejo del farmacéutico o de cualquier persona no médica se ha convertido en una costumbre y por ende en un grave problema de salud pública. Lo que empeora aún más esta situación es el rol negativo que los medios de comunicación están desempeñando al promover, de manera directa, esta práctica.” Por lo que podemos asegurar que si influye en la automedicación, lo podemos notar al ver un comercial de un medicamento, nos proporciona información de los síntomas que soluciona pero omite las advertencias y los posibles efectos adversos de estos. Estas inadecuadas campañas provocan que la población se despreocupe por lo que están consumiendo. Sin embargo evitar estas campañas publicitarias es imposible por lo que para hacer frente a este problema social y de salubridad seria por medio de una campaña de monitoreo y educación para el uso racional de los medicamentos.
En nuestros días, la publicidad muestra a menudo una realidad muchas veces deformada, cuyo único objetivo es favorecer el consumo sin límites de todo tipo de productos, sin reflexionar en los posibles impactos o perjuicios.
Conviene resaltar que no toda auto-medicación es inadecuada por sí misma; se debe abogar por una "auto-medicación responsable". Las diferencias entre este tipo de auto-medicación y la clásica se encuentran principalmente en los siguientes puntos:
La auto-medicación responsable requiere un conocimiento previo de los síntomas (leves y menores) hacia los que van dirigidos los medicamentos (Asociación Médica Mundial, 2002).
Se contrapone a la auto-prescripción, o uso indiscriminado de fármacos sin indicación ni supervisión facultativa ("por indicación de un familiar o conocido")9.
Incrementa la autonomía y responsabilidad de las personas en su salud.
Para fomentar una auto-medicación responsable, el mayor esfuerzo radica en la educación para la salud: "enseñar a auto-medicarse", 
Información sobre la enfermedad: su origen, gravedad y complicaciones: debe usarse un lenguaje sencillo.
Consejo terapéutico sobre el fármaco, la dosis, los efectos adversos, la duración y la actuación a realizar si existe mejoría o agravamiento del proceso patológico. Para ello se requiere un lugar con medios apropiados y asegurar la confidencialidad de los datos.
Educación: qué hacer en episodios similares y qué fármacos tomar; identificación de signos de alarma que obligan a consultar al médico, actitud positiva frente a la auto- observación, favorecer la colaboración y la comunicación.
Para llevar a cabo una formación adecuada en automedicación responsable se precisan una serie de requisitos:
Disponer de profesionales con conocimientos sobre educación para la salud.
Disponer, además, de profesionales con conocimientos sobre la enfermedad, síntomas (detección de síntomas mayores y menores mediante anamnesis, exploración del paciente y establecimiento del diagnóstico de forma adecuada), epidemiología y detección de problemas relacionados con la medicación.
Garantizar el seguimiento del paciente desde su diagnóstico, conocimiento de pluripatología y polimedicación, asegurando la continuidad e integridad de la atención al paciente, lo que requiere de un lugar y medios adecuados.
Con respecto a este tema, concluiremos afirmando que sin una actividad educativa sobre el uso de fármacos, el cambio de legislación sobre la adquisición y publicidad de medicamentos no garantiza una mejor utilización de los mismos.

Fuentes bibliográficas


Suemy Jacqueline Gonzalez Koyoc


Autoatencion (segunda parte)

Resultados

De los 1859 individuos encuestados, el 57% (1051) fueron mujeres y el 43% (808) hombres, 3% (47) tenían 24 años, 5% (101) 23 años, 9% (161) 22 años, 17% (314 21 años, 24% (444) 20 años, 24% (454) 19 Ños y 18% (338) 18 años. El 96% de los encuestados (1781) acepto haber consumido alguna vez medicamentos sin recomendación medica, mientras tan solo el 4% (78) dijo que nunca había consumido un medicamento sin recomendación medica. El 97.7%  de los encuestados que practican la automedica-ción ha consumido AINES y combinaciones; el 42.8% ha con-sumido mucolíticos; el 33.6% ha consumido antidiarreicos; el 32.9% ha consumido antiparasitarios; el 28.8% ha consumido antimicrobianos sistémicos; el 6.5% ha consumido fármacos tópicos para el tratamiento del acné y el 5.8% ha consumido anticonceptivos orales. Todos los fármacos anteriores fueron usados sin recomendación médica. En total se consumieron 7671 medicamentos sin recomendación médica, de los cuales el 61% (4587) fueron AINES y combinaciones; el 10% (765) antidiarreicos; el 10% (764) mu-colíticos; el 9% (691) antiparasitarios; el 8% (646) antibióticos sistémicos; el 1% (115) fármacos tópicos para el tratamiento del acné y el 1% (103) anticonceptivos orales. De los 4587 AINES y combinaciones que fueron usados, el 34% (1618) correspondieron a Aspirina; el 26% (1187) a Desen-friol; el 23% (1054) a Tempra; el 8% (350) a Tylenol; el 8% (345) a Naxen y el 1% (33) a Nimesulide. Si se hace el análisis de con-sumo por compuesto activo los resultados son: el 60% (2805) de los AINES utilizados contenía ácido acetilsalicílico; el 31% (1404) acetaminofén; el 8% (345) naproxeno y el 1% (33) nimesulide. El 66% (3050) de los AINES consumidos no se encontraban en combinación con pseudoefedrina, mientras que el 34% (1537) se encontraban en combinación con dicha sustancia. Es importante recalcar que de las 1781 personas que admitieron haber tomado medicamentos sin recomendación médica, el 91% (1618) ha utilizado Aspirina. De los 765 anti-diarreicos consumidos, el 51% (387) correspondió a Kaopecta-te (caolín- pectina) y el 49% (378) a Imodium (loperamida). De los 691 antiparasitarios consumidos, el 69% (480) correspondió a Vermox (mebendazol); el 23% (157) a Flagyl (metronidazol) y el 8% (54) a Zentel (albendazol).
De todos los medicamentos que se consumieron  646 eran antibióticos de los cuales el mas elegido era ciprofloxacina, además también se observo que los medicamentos que producen mas reportes de efectos adversos son los anticonceptivos orales.
El 76% de los encuestados al preguntarles por que habían decidido auto-medicarse nos comento que fue por que sus familiares les recomendaban el medicamento y la dosis. Y eñ 15% no necesito de recomendaciones si no que ellos mismos eligieron su tratamiento. El 4% recibió la recomendación de amigos mientras que el otro 4% comento que había recibido el tratamiento de otras fuentes. También se evaluó los servicios de salud en donde se le pregunto a los encuestados cuantas veces había asistido al medico en el ultimo año, a lo cual se respondió que el 28% (519) asistió mas de dos veces, el 23% (421) asistió solo una vez y el 18% (337) dijo haber asistido dos veces. Del total, 1277 el 38% por molestias respiratorias, 21% (274) asistió por molestias digestivas, el 8% (106) por molestias ginecológicas y el 33% (424) dijo haber asistido por otras causas. Después se evaluó la respuesta de los universitarios ante síntomas comunes. Primero se pretendió identificar si la asistencia al medico era por la aparición de síntomas, a lo que el 74% (1385) del total de la población solo acude al medico si tiene sintomatología notoria, mientras que el 25% (450) ha consultado en ausencia de esta. Pero la primera respuesta al aparecer los síntomas no fue ir al medico . si se les presentaba síntomas diarreicos y respiratorios la mayoría recurría a la automedicación, lo que el 45% de los entrevistados dijo consumir AINES para la diarrea y en el caso de cefalea el 54% dijo consumir aspirina. Al final se les pidió su opinión sobre los efectos que produce la automedicación, y e 54% (1094) piensa que es bueno por el ahorro económico, el 6% (111) piensa que es bueno para la salud de la comunidad y el 5% (95) piensa que no tiene ningún efecto.

Discusión

Se ha encontrado que la automedicación y la auto-atención es la opción frecuentemente utilizada por la comunidad universitaria, considerando esta como una conducta histórica a través de la vida de la persona, lo cual podría ocasionar daños a la salud por la ingesta de una dosis incorrecta.

Conclusión.

La comunidad universitaria  practica la automedicación irresponsablemente, sin embargo no es culpa de las farmacias si no del mismo consumidor. Pero la industria farmacéutica, el sistema de salud y los medios de comunicación juegan un papel importantísimo que se debe tener presente. La situación pudiese cambiar si se aplicaran medidas donde se recomiende el uso de servicios de salud, aumentar la información sobre los efectos adversos de la dosis incorrecta de los medicamentos, regular la publicidad de los mismos , reforzar la legislación de la venta de medicamentos controlados, mejorar la educación en materia de salud y sensibilizar a los jóvenes y a la comunidad sobre los efectos de la automedicación por medio de campañas educativas en este tema, para que en un futuro estas practicas sean erradicadas.

Fuentes bibliográficas
Suemy Jacqueline Gonzalez Koyoc

miércoles, 27 de febrero de 2013


REPRESENTACIONES DE LA ENFERMEDAD, ESTUDIOS PSICOSOCIALES Y ANTROPOLÓGICO

Introducción

Las representaciones de la enfermedad han sido desde hace mucho tiempo objeto de estudio de la antropología y últimamente se ha involucrado la psicología social de la salud, debido  a que buscan conductas relacionadas con la enfermedad vista desde el punto social y moduladas en el contexto cultural; esto con el fin de considerar las representaciones de la salud y enfermedad y diseñar programas de prevención y atención en el área de la salud, necesario para garantizar su accesibilidad sociocultural a los diferentes usuarios.
La antropología medica estudia cómo perciben la enfermedad las personas de la diferentes culturas y grupos sociales, también de como las creencias y practicas se relacionan con los cambios biológicos y psicológicos del ser humano en materia de salud y enfermedad.
Los antropólogos debido a sus estudios afirman que los procesos de salud y enfermedad se expliquen, se vivan y sean enfrentados utilizando sus creencias, valores y prácticas partiendo de la cultura de la sociedad en donde se encuentren. Cuando estas dimensiones sociales abordan el tema de la salud/enfermedad se señala que no solo debe estudiarse la cultura si no también su sistema de salud.
Debido a estas creencias y los estudios antropológicos de la salud se ha desarrollado la especialidad de antropología médica.


Las causas atribuidas a la enfermedad

Estudios psicosociales.
A los largo de la historia la enfermedad ha ido tomando diferentes conceptos y diferentes percepciones tanto sociales como científicas. Las investigaciones proponen que las enfermedades parecen girar en torno a componentes que conforma el esquema de la enfermedad como lo son: la identidad, las consecuencias, la evolución y las causas.
Las teorías de Gerard, 1963; Wong y Weiner, 1981, proponen que cuando la gente se enfrenta ante una situación de riesgo o enfermedad, tienden a buscar alguna causa por la cual les ha iniciado el padecimiento.
Los estudios de atribución de causalidad revelan categorías o dimensiones en las que se organizan las atribuciones. En 1990, Murray realizo investigaciones utilizando el modelo Weiner, descubriendo que la gran mayoría de las personas con cáncer atribuyeron la causa de su enfermedad  a factores internos/controlables, y la otra gran parte a externos/incontrolables, de los cuales los últimos eran personas mayores de 60 años. De igual forma se descubrió que las causas de sentido común parecen intervenir de una forma considerable en la reacción de la enfermedad. Un ejemplo de esto es la elevación de la presión sanguínea, la cual se le atribuye al estado de ánimo de una persona.

Aportes antropológicos

Muchos estudios antropológicos relacionados con la salud y la enfermedad se han centrado en las causas de sentido común atribuido a enfermedades específicas. Como ejemplos tenemos a Foster y Anderson que nos dicen que la salud/enfermedad se dividen en dos sistemas: los personales y naturales; en los personales se cree que la enfermedad es causa por la intervención intencional y activa de algo sobrenatural un ser no- humano o un ser humano como un brujo o hechicero. La persona enferma es visto como una víctima y la agresión o el castigo va dirigido en contra de él, y en los naturales la enfermedad es explicada en términos impersonales y sistémicos, por un modelo de equilibrio de elementos y la salud se obtiene cuando hay un balance apropiado a la edad y las condiciones del individuo en su ambiente natural y social y cuando este es alterado resulta la enfermedad.
Y según Helman, ubica las causas de la salud/enfermedad en uno de los siguientes niveles: en el individuo que sufre la enfermedad, en el m uno natural, en el mundo social y en el mundo sobrenatural, por otro lado utilizando las categorías psicosociales de internalidad y externalidad en los procesos de atribución, las causas internas son atribuidas por el individuo y las externas por el mundo natural, social o sobrenatural.

Explicación de estas categorías.

Causas atribuidas a la persona afectada

Atribuye las causas de la enfermad a factores personales y responsabiliza al individuo por la misma. Helman menciona que esto es más común en sociedades del mundo occidental, donde el sistema de salud oficial es a través de campañas de educación informándole al individuo lo que debe de hacer para evitar la enfermedad. Culpando al individuo de enfermarse por tener malos hábitos alimenticios o mala higiene, estilos de vida y hábitos sociales inadecuados.

Causas ubicadas en el mundo natural,

En esta categoría se hace referencia al ambiente natural, viviente o inanimado, que se cree son lo que causan la enfermedad.

Causas atribuidas al mundo social.

Esta categoría atribuye la culpa  de la enfermedad a otras personas o a los problemas interpersonales. (Un ejemplo es el mal de ojo).

Causas ubicadas en el mundo sobrenatural.

Atribuyen las enfermedades a entidades sobrenaturales como dioses, espíritus y ancestros.
La organización de representaciones de la enfermedad en la memoria o el mapa cognitivo de las enfermedades.

Aportes de los estudios psicosociales.

Una parte de la investigación de la enfermedad  está dirigida a estudiar la organización cognitiva de las representaciones de las enfermedades y como estas se relacionan con otras.
Debido a estudios e investigaciones que se hacen en determinadas poblaciones  se sabe cómo perciben distintas sociedades el proceso de la enfermedad y  el cambio de  los conceptos de salud y enfermedad están influidos por el contexto sociocultural.
Aportes antropológicos: estudios sobre taxonomías populares de enfermedades.
Los antropólogos también se han interesado en explorar las clasificaciones que los grupos culturales hacen de as enfermedades y que dimensiones utilizan para lograr esto. Se considera que la clasificación de las enfermedades es un punto esencial para construir culturalmente la enfermedad. Las categorías muestran que las enfermedades revelan experiencias sociales y humanas en las cuales la persona enferma y su entorno están involucradas y por otra parte en un sentido general reflejan el conocimiento cultural, los valores y las normas de los grupos.

Resumen de resultados de investigaciones psicosociales y antropológicas sobre el rol de la cultura en la representación de las enfermedades (dimensiones cognitivas centrales en la organización cognitiva de enfermedades).


Los resultados indican que los estudios mencionados, indican que la organización cognitiva de las enfermedades y las dimensiones centrales para esa organización, varían dependiendo del contexto sociocultural, también indican que estas dimensiones, orientan la preferencia por un tipo de tratamiento médico en particular.

Las dimensiones culturales de Hofstede y creencias sobre la enfermedad.

Definiendo la cultura como programación cultural de la mente que diferencia a un grupo de otro, Hofstede (1991) describe cuatro dimensiones culturales:
a) la relación con la autoridad o distancia jerárquica
b) la manera de enfrentar el conflicto
c) la masculinidad cultural
d) la relación entre el individuo y la sociedad que se operacionaliza a través de la bipolaridad individualismo-colectivismo.
La diversidad de los valores culturales se han asociado a diferencias en las creencias y conductas sociales relevantes en las representaciones y respuestas de la enfermedad como por ejemplo las personas de culturas individualistas manifiestan una ilusión de invulnerabilidad, es decir son personas que se percibirse en menor riesgo de contraer enfermedades que personas promedio.. Los procesos que explican esta ilusión de invulnerabilidad nos explican por qué este fenómeno se manifiesta con menos fuerza o no se manifiesta en culturas colectivistas. Estos son los factores asociados a la Ilusión de Invulnerabilidad según Van der Pligt:
  1. La falta de experiencia directa.
  2.     La percepción de control.
  3.   El tener un estereotipo sobre el tipo de personas que son víctimas de accidentes y creerse diferentes de ellos.
  4.   El manejo de la ansiedad.

También se piensa que las diferencias culturales se asocian con los diferentes modos de concebir la relación entre pacientes y sanitarios. Ejemplo hay culturas que perciben al terapeuta como un experto que dirige al enfermo y es responsable de los cambios y decisiones, y en la individualista el terapeuta es una figura paternal, valorándose la responsabilidad e individualidad, autoconocimiento y la resolución de conflictos interpersonales en el caso de los enfermos. En las culturas de baja distancia el poder del terapeuta es visto como de autodescubrimiento y actualización del paciente, en cambio los asiáticos que comparten una cultura colectivista y de mayor distancia al poder perciben la relación médico-paciente  de tipo jerárquico. El paciente debe acatar la autoridad del médico y este debe interesarse en el destino del paciente. Para los euroamericanos, de cultura de menor distancia al poder y más individualista, la relación médico-paciente es igualitaria  tanto el medico como el paciente participan en el proceso de decisión, la relación es contractual y el medico no debe mostrar interés personal sino que profesional y competente.

Fuentes bibliográficas
http://www.uv.es/seoane/boletin/previos/N77-3.pdf

miércoles, 13 de febrero de 2013


Modos de enfermar y conceptos de enfermedad
     Kottow Miguel

Desde que el ser humano reflexiona sobre sí mismo, busca un atributo que pudiese distinguirlo de otros seres vivos, afán más urgente desde que las ciencias naturales iban desdibujando la singularidad de la especie. Como lo hicieron Kepler,  Darwin. La biología ha sido fructífera en detectar lo propiamente humano, pero se ha visto enfrentada al reconocimiento que estos  atributos se dan de muy diverso modo en los individuos. Si la racionalidad o la falta de instintos son una esencia humana, ¿Qué pasa con los seres racionalmente incompetentes? Vienen nuevas perspectivas desde lo atípico, desde lo que se ha llamado anomalía, anormalidad, enfermedad.
No es tarea de la antropología, ni de la antropología medica identificar lo propiamente humano, pero si el rastrear la aparición y el desarrollo de aquellos rasgos humanos que participan en lo que contemporáneamente entendemos por enfermedad, terapéutica y quehacer sanitario. La antropología médica  debe ocuparse de lo relevante y constitutivo del quehacer terapéutico frente a lo que conocemos como enfermedad. Los animales apenad muestran sus cuidados hacia sus prójimos lesionados, y no aparecen rastros de actividad terapéutica hasta que lo hicieron las agrupaciones humanas.
El sujeto enfermo
Las humanidades médicas enfatizan la relación de la enfermedad con el sujeto dando cuenta de una prevalente inquietud sobre la presencia de la persona y su vivencia subjetivas en el enfermar.
El sujeto y el objeto como su contraparte tienen cercanía incomoda al problema insoluto mente. Cuerpo.  La real existencia del sujeto no es demostrable, pues lo subjetivo solo se expresa de su interior y desde el punto de vista del observador. Según Kant el proceso cognitivo ocurre al interior de las personas y el sello del conocimiento subjetivo se logra por concordancia intersubjetiva.  Lo que vuelve difícil diferenciar lo subjetivo de lo objetivo, pero con la idea de reconocer que todos vivimos a nuestro modo nuestra interioridad.
Conceptos de enfermedad
Antiguamente la medicina terapéutica era considerada una actividad ritual o metafísica, la cual tenía un escaso resultado para sanar. De igual forma la enfermedad se percibía como  una posesión de un proceso mórbido, y que la forma de curarse era a través de exorcismos.
T. Sydenham en sus escritos clasificaba y definía las enfermedades en especies, de modo botánico y pretendiendo no caer en hipótesis filosóficas. La enfermedad era vista como una plaga impredecible e incomprensible que no se sabía cuando ni donde atacaría.
Según la concepción ontológica, el cuerpo enfermo era visto como un receptáculo en el cual anidan procesos mórbidos generales y los esfuerzos terapéuticos eran inespecíficos.
Después de la indagación en las ciencias del cuerpo y tras muchas investigaciones, la fisiología  considera el organismo humano como un fino mecanismo funcional cuya misión es mantener el equilibrio interno, de tal modo que la enfermedad se da como una disfunción o un desequilibrio. Esto se ve reflejado en las baterías de exámenes y los perfiles bioquímicos que comparan los parámetros de los individuos con las normas para detectar la salud.
Simbología del enfermar
Los conceptos de enfermedad deben ser entendidos como un lenguaje perteneciente a la medicina y aquí es una disciplina que intenta entender los procesos patológicos básicos y comunes de manifestaciones mórbidas, a fin de lograr un carácter unitario para os esfuerzos terapéuticas. Los conceptos de la enfermedad son parte de la meta medicina y la simbología del enfermar pertenece al ámbito de la antropología medica la cual  propone su incorporación al discurso médico para enriquecer y mejorar la eficacia de los esfuerzos terapéuticos.
La medicina antropológica cuyos impulsos provienen del K. Goldtein, unifico la idea fisiológica de enfermedad con el reconocimiento que quien enferma es un individuo y no un representante de la especie humana. Caracteriza la enfermedad como la perdida de las constantes funciones propias del individuo, es decir se enferma con relación al propio estado de salud y no según parámetros estadísticos de la especie.
Debido a la necesidad de delinear y acotar con más precisión el concepto enfermedad, se hace la pregunta ¿Qué es la enfermedad? Y se le responde con definiciones con un común denominador consiente de la elaboración externa, es decir con miradas médicas, sociales, políticas o filosóficas dirigidas hacia el fenómeno enfermedad como un objeto a ser caracterizado y no se hace la pregunta ¿Qué es enfermedad desde la vivencia del afectado?
La enfermedad del alma
Cuando los rituales destinaban a sanar a un miembro de la comunidad, el chamán hacia encantaciones y ruegos a las divinidades  debido a la dolencia que aquejaba en ese momento el enfermo. Este modo era coherente debido a la definición que se tenía de enfermedad como castigo divino por haber cometido un acto inmoral contra la sociedad. En respuesta a esto los dioses sustraen el alma al cuerpo del culpable el cual no es objeto de preocupación y el chamán intenta restituirlo. Las terapias se sustentaban por personas preparadas que gozaban de la confianza de la comunidad. La opción era elegida y prescrita sin conocer su dolencia y sin formular un diagnostico; apenas se permitía al relatar algunos malestares que aquejaba el enfermo. Al no existir medicina no había pacientes y sin no esto no había interacción entre ellos, así como la ausencia de la relación entre el terapeuta y los procesos mórbidos.
El individuo portador de la enfermedad
Según Hipócrates el enfermo es concebido como el individuo cuya dolencia es directamente lida desde su cuerpo y explorada por el terapeuta que así se convierte en medico; para la filosofía naturalista el afectado es costo como un portador de estados mórbidos que necesita ayuda.
Más que averiguar que lo aqueja, la medicina hipocrática se propone reconocer la enfermedad que anida en él, para saber si se puede tratar  y para formular un pronóstico.
Paciente en el centro de enfermedad.
Jaspers ratifica el triunvirato conceptual de paciente, medico y sociedad, reconociendo la correcta comprensión de enfermedad, básicamente la forma en la que el enfermo vive su afección, la cual será primordial para todo el complejo salud/enfermedad.
Los modelos fisiológicos experimentales están creando situaciones artificiales de tal modo que las reacciones que se toman como normales  son en realidad patológicas, siempre y cuando respondan a situaciones impuestas en los laboratorios. Tomando los parámetros funcionales del ser humano no estructuradas, y que son producto de una adaptación al medio ambiente. Por cuanto un individuo pueda flexiblemente establecer  sus normas de funcionamiento en respuestas de los requerimientos de su entorno, será una persona sana. Básicamente expresa que la salud absoluta es la capacidad originaria e indeterminada de aceptar nuevas normas biológicas.
Cuando una persona no es capaz de tener una normatividad la cual se requiere para solventar su existencia y su relación con su entorno, provocando un estado de ineficiencia, por lo cual se le considera enfermo. Dicho ser vivo enfermo esta normado por condiciones determinadas, es decir  que ha perdido la capacidad de aceptar otras normas de condiciones cambiantes. Por lo que la curación jamás retoma una orden pre mórbido, sino; que establece una normatividad nueva.
Vivencia de enfermedad y muerte.
La antropología médica, está recuperando los protagonismos del enfermo en su proceso mórbido, hace a su vez una semiología fina de las vivencias acompañadas del enfermar, pues son ellas las que otorgan el espesor a la dimensión de la enfermedad.
Sabemos que la vida termina con la muerte y que esta será el fin de nuestra existencia,  pero tenemos la certeza de esto debido a la muerte de otros. El final de ser así se da a conocer  de forma objetiva. El fin es desplazado hacia un futuro incierto, pero la certeza de estar lanzado a la muerte se devela en la vivencia de la angustia. La angustia se distingue del temor a morir siendo un saber que el ser. Ahí en cuanto lanzado en el mundo, existe hacia su fin. La reflexión en torno a la relación del ser en el mundo y del ser para la muerte transciende a la antropología medica en dos aspectos, la angustia intrínseca de saber que se vive hacia la muerte y la distancia que ha entre estos. Entendida la existencia humana como un estar arrojado en el mundo, como un insistente e inevitable actuar para conservar la existencia.
Al estar enfermos se reduce la distancia y debilita el esfuerzo, transformando la angustia vital en temor ante la visibilidad de morir. Viviendo la enfermedad como una amenaza de su existencia y no como lo entiende la medicina, en forma de un desperfecto del organismo a reparar. Por otro lado la bioética reconoce el episodio mórbido como una posible clausura vital,  lo que a su vez procede a la antropología que marca la enfermedad como una distorsión eventual del programa de vida.
La pregunta por el sentido de enfermar
La enfermedad concurre con la tentación de darle un sentido por lo que ha recibido una diversidad de sentidos desde las culturas, pacientes y desde los terapeutas aun cuando estos han sido impotentes para detener o erradicar el proceso mórbido. Entonces, ¿tiene sentido la pregunta de por el sentido de la enfermedad? Toda búsqueda se da en un marco referencial, el sentido es otorgado desde un ámbito externo y que rebasa aquello cuyo sentido busca. Por lo que podemos decir que de tener sentido tendría una construcción artificial. Se le puede dar sentido, lo que es diferente de decir que lo tiene, otorgándole un sentido se le da una valoración positiva a un proceso que para los afectados esta siempre imbuido de dolor, sufrimiento, pérdida y el deseo de sanar. Por lo que al querer darle sentido se podría decir que sería una justificación de esta y no un sentido.
El triángulo enfermo-terapeuta-sociedad
Siempre muy presente en las culturas antiguas, la enfermedad tiene significaciones que van más allá de lo afectado. De algún modo la sociedad se involucra, ya sea por sentirse amaneada ante una enfermedad o por participar en un esfuerzo colectivo de sanación.
La etnografía reconoce que el enfermar como la respuesta terapéutica de prácticas sanitarias no son realidades naturales sino sucesos culturales cargados de significaciones que comprometen la existencia de la vida familiar y social, las relaciones mundanas y las transcendentes. Más que dictiomas se acepta como infaltable un triaogo entre individuo, medicina y sociedad, los tres influenciados mutuamente y diseñando su modo de ser bajo estos influjos, ninguno de ellos puede separarse y excluir a los otros dos.
Descripción de la enfermedad.
La enfermedad es un estado complejo, orgánico y cultural. La enfermedad se inicia desde un afectado que vive un dolor, malestar, etc. Y que recurre al agente externo en busca de ayuda.
Para empezar el terapeuta tiene que confirmar o descarta el diagnostico de enfermedad, para poder normar o institucionalizar el acto clínico.
Durante mucho tiempo la enfermedad era entendida a través de los síntomas, los cuales son factores orgánicos y que son acompañantes de la caída del individuo.
Según menciona Lain Entralgo la enfermedad le otorga presencia y protagonismo la corporeidad, a diferencia de la salud que es silenciosa.
El sentir de vulnerabilidad acompaña al hombre a lo largo de su vida, es algo natural, pero en lo que puede cambiar es la forma en la que una persona se perciba enferma.
Diversos modos de entender la enfermedad
El modo antropológico abarca en un equilibrio precario entre la minucia interpretativa y la esquematización reduccionista. La antropología médica lo bascula entre la detallada descripción etnográfica y los grandes sistemas que pretenden imbricar la enfermedad como un elemento de la antropología filosófica, considerando los conceptos clásicos de enfermedad –ontológico y fisiológico- sobrepasados por explicaciones científico-naturales que están a la espera de una nueva sistematización. Todas las significaciones de la medicina y de cualquier intento terapéutico, están basadas en la inestabilidad de los estados que el ser humano sufre como enfermedad, solo si el proceso mórbido es erradicarle podrán haber interpretaciones positivas que busquen sentido, beneficios o ador cismo, rasgos que deberán ser resultado de los ajustes existenciales del paciente, de su búsqueda de una nueva normatividad. Si el enfermar es una vivencia antropológica primaria, no será legítimo que sociedad, medicina o cultura impongan beneficios a los dolores, padecimientos y discapacidades que provienen del enfermar humano.

Fuentes bibliograficas
https://docs.google.com/file/d/0B8Ri7ByTKWMYWGhDN0pBUjhMWDg/edit

Suemy Jacqueline Gonzalez Koyoc


“Las formas elementales de la enfermedad: la sistematización de Laplantine” 
Reinaldo Bustos.

Introducción

Todos hemos enfermado en algún momento de nuestra vida, hemos tenido la experiencia de una gripe o hemos estado en la experiencia de la gripe de un individuo, o quizás de otras enfermedades; agudas o crónicas, dolorosas y no dolorosas, reversibles o irreversibles. Para la medicina la enfermedad constituye una referencia perceptible por los medios diagnósticos, buscando en la opacidad del cuerpo su sustrato, clasificable en una nosografía que lo explica. Esto es lo que la ciencia nos dice de la enfermedad, dirige nuestra mirada médica de la enfermedad como una construcción segura de conocimientos que al final de cuenta nos crea incertidumbre frente al destino. Esto es lo que buscan los significados únicos donde el conocimiento de la gente común no es válido, a esto se le llama visión hegemónica de la medicina en torno a la enfermedad, que nos dice que la enfermedad es lo que diagnostica el medico por contraste a cualquier otro conocimiento profano, ignorando como  “el otro” constituye como sujeto y responde frente a la enfermedad, por lo cual los trabajadores de la antropología social ponen en evidencia que en la relación médico-paciente entran en contacto diferente mundos médicos y personales frente a una enfermedad, por lo tanto configura un contexto más amplio en la interpretación de estos fenómenos de la practica tradicional queriendo romper con el fenómeno de clausura del individuo al orden de enfermedad que “sacrificando su subjetividad” y con ello también una práctica médica sin humanidad y cultura.
El antropólogo francés François Laplantine ha sistematizado los discursos circulantes de la cultura actual sobre el proceso salud-enfermedad. La visión metacultural de laplantine tiene éxito en hacer aparecer y analizar las formas elementales de la enfermedad, sus atribuciones etiológicas y terapéuticas, permitiéndole construir modelos etiológicos-terapéuticos propios de la sociedad francesa moderna, lo que los hace comparables a la sociedad occidental en su conjunto.

Los modelos de la enfermedad
Desde el punto de vista del origen de las enfermedades, las tendencias principales son dos: el modelo ontológico, que atribuye el origen de la enfermedad a una causa externa, particularmente física; y el modelo relacional que maneja la enfermedad como un desequilibrio ya sea fisiológico, psicológico, cosmológico o social.

El modelo Ontológico de la enfermedad

Los primeros antecedentes se encuentran en una de las corrientes del pensamiento hipocrático que centra la atención del origen de la enfermedad en síntomas corporales del individuo.
El modelo ontológico de la enfermedad da origen a distintas representaciones, académicas o populares, estas últimas propias de la literatura o de las concepciones profanas de la enfermedad.

El modelo relacional de enfermedad

Con el modelo relacional o disfuncional, conocido como modelo fisiológico, cambia la forma de comprender la enfermedad idea de lesión es constituido por la idea de desequilibrio.

Los modelos etiológicos aditivos y sustractivos de la enfermedad

El modelo aditivo; este modelo es el que la sociedad concibe como la presencia de algo en el organismo, que traduce la vivencia de enfermedad como presencia, un exceso más que una ausencia.

El modelo sustractivo. Este modelo es el que concibe la enfermedad como ausencia de algo en el organismo. La sociedad que concibe este modelo no valoriza la cirugía ni la extracción de sangre, sino por lo contrario valorizan todo lo que se le agrega al individuo. Para ellos el buen medico es el que da medicamentos, utiliza procedimientos, etc., y no el cirujano que extrae, corta o amputa.

Los modelos etiológicos maléfico y benéfico de la enfermedad.

El modelo maléfico de la enfermedad. La enfermedad ha sido concebida como un  mal absoluto, integralmente negatividad por un proceso de reducción semiológica que la vincula a lo dañino, o lo indeseable, a la anormalidad o anomalía que debe ser evitada por todas las medidas de educación o prevención en salud. Los individuos la conciben como una desviación biológica y social. En la expresión popular ser enfermo y pobre es el colmo de las desgracias. Así representamos la enfermedad en nuestra cultura acompañada de negación.

La enfermedad benéfica. En este modelo la enfermedad se interpreta como portando, sino un valor al menos un sentido, puesto que es concebido como un mensaje a escuchar para la restauración del equilibrio perdido, un episodio que es vital. La enfermedad de ser ratificada por que es la base que nos orienta para salir adelante y encarrilar de nuevo nuestras vidas.

Las formas elementales de la curación.

Modelos terapéuticos
Debido a la sistematización etiológica de las enfermedades se corresponde un conjunto de estrategias terapéuticas.

Modelo primario alopático-homeopático

Modelo alopático. La terapéutica moderna de la medicina se reconoce por este modelo. Son terapias agresivas que responden a la idea de génesis de la enfermedad por penetración de algo externo, con una contra-agresión que debe antagonizar la noxa patógena: antibióticos como respuesta a la enfermedad bacteriana, la cirugía y la radioterapia que destruyen al agente agresor.

Modelo homeopático. El modelo homeopático reconoce un doble principio de acción, el principio de similitud y el de infinitesimal, es decir se cura una enfermedad en base a lo mismo que lo causa pero en una dosis pequeña, curando el mal por el mal.

Modelos curativos y aditivos de la enfermedad.

Modelo sustractivo. La medicina moderna privilegia ampliamente el modelo curativo sustractivo de la enfermedad basta recordar la extensa práctica de la sangría, los lavados para aclarar la sangre espesa causante de los males cardiovasculares. Recordando que tiene mucha fuerza simbólica la exteriorización del mal-enfermedad; donde el cirujano tiene como costumbre mostrar el órgano infectado como prueba de curación.

Modelo aditivo de la curación. Lo encontramos en una variedad de prácticas médicas contemporáneas que agregan algo al organismo: alimentación y vitaminas que refuerzan, trasplantes de órganos sustituyen una función orgánica deteriorada. Se encuentran aquí todas las prácticas que buscan agregar algo al cuerpo para enfrentar la enfermedad.

Modelos adorcístico y exorcistico de la curación

Modelo adorcistico. Se basa en la noción  del estado patológico que culturalmente en Occidente es considerado como un mal, en otros campos culturales representa el bien. En vez de rechazar la enfermedad es saludada como un nivel superior de existencia, reconociendo las propiedades terapéuticas, en la práctica actual, es necesario no olvidar para el caso de las psicoterapias de orientación psicoanalítica, la concepción de que la enfermedad posibilita que el proceso de curación sea posible a partir de la propia enfermedad.

Modelo exorcistico. En este modelo el terapeuta es combatiente comprometido en una verdadera guerra contra la enfermedad.

Modelos sedativos y excitativos de la curación

Modelo sedativo. Son todas aquellas prácticas que se oponen a un exceso funcional del organismo y lo traten de reducir o disminuir patológicamente: teniendo en este modelo a una gama de tranquilizantes, somníferos y sedativos en general, antiinflamatorios, antiasmáticos, antiespasmódicos, etc.

Modelo excitativo. E objetivo de este modelo es estimular el organismo o la personalidad, la prevalencia de la práctica en nuestra medicina es notoria a través de todos los medicamentos activadores de funciones orgánicas: los digestivos, coleréticos, estrógenos, galactogenos, etc.

Fuentes bibliográficas


Suemy Jacqueline Gonzalez Koyoc